¿Por qué a los vampiros les ahuyenta el ajo?

Vamos a interesarnos a qué se debe que el ajo pueda ahuyentar a los vampiros y cual es el origen de este mito de la vida cotidiana. Después de leer esto seguro que no saldréis de casa sin vuestra ristra de ajos. 

Si alguna vez nos encontramos con unos cuantos vampiros lo primero que vamos a hacer es salir corriendo. Bueno, olvidando esta asustadiza frase y partiendo de que podemos tener algún lector más valiente, seguramente lo primero que haría será ir a la despensa a coger una ristra de ajos o cualquier crucifijo que encuentre, ya que damos por hecho de que no mucha gente tiene balas de plata en su mesita de noche. Lo del crucifijo está mas o menos claro, ya que al tratarse de un ser maléfico, contrario a las cosas buenas, le repele un objeto sagrado, pero ¿los ajos? ¿Quizá sea por el aliento? Aunque no dicen que tengas que comértelos para ahuyentarlo. ¡No, no, es otra cosa!

Los vampiros y las enfermedades

Ya sabemos que antiguamente lo que no era blanco era negro, y si alguien era sospechoso de ser una bruja o un vampiro se asesinaba y así no se corría el riesgo. No se tenía ninguna idea científica sobre enfermedades como la peste, el carbunco, la porfiria,  etc. y en muchas ocasiones se adjudicaban estos problemas a espíritus malignos (como la idea de vestirse de luto para que los muertos no nos encontrasen).

Concrétamente  la porfiria (porfiria eritropoyética congénita) era conocida como la “enfermedad de los vampiros”. La porfiria causa una alteración de las enzimas que metabolizan las porfirinas. Esta alteración causaba fotosensibilidad, deformaciones faciales (“facies vampírica”), palidez extrema, etc. todas ellas atribuibles a la imagen que tenemos de los vampiros. Pero hay una cosa más. Esta enfermedad también se manifiesta por una repulsión al ajo. Estudios recientes han descubierto que el disulfuro de alilo, un componente del ajo, produce la destrucción del grupo hemo (un grupo prostético que forma parte de la hemoglobina entre otros), por lo que comer ajo les sentaba fatal a los “vampiros porfiricos”.

Aun así, no pensemos que los vampiros huyen del ajo por no querer comerlo o porque nada más verlo salen corriendo del miedo. Lo que realmente ocurre es que el disulfuro de alilo se descompone al contacto con el aire, cuando la aliina se transforma en alicina, pudiendo apreciar ese olor azufrado desde metros. ¿Os ha ocurrido alguna vez cuando entráis en la despensa y oléis a ajo? ¡A Victoria Beckham si!:) Pues estos compuestos únicamente por su inhalación producen molestias a las personas con porfiria, de ahí viene el gran mito de por qué los vampiros odian el ajo.