Las mejores películas de vampiros

“Horror de Drácula” (1958)

Dirigida por el director inglés Terence Fisher y producida por la productora Hammer, esta obra maestra absoluta del cine de terror lanzó a la fama al actor Christopher Lee, quien personificó aquí por primera vez al conde Drácula. La película, tras su estreno, tuvo un éxito inmediato, debido a su innovadora combinación de terror, fantasía, romance y sexualidad, además de sus escenas sangrientas explícitas. Gran parte del éxito del film se debió al contrapunto protagónico que Lee, con su metro 96 de estatura y su apostura imponente, tuvo con el enjuto actor inglés Peter Cushing, quien personificó con maestría a su antagonista, el enérgico doctor Van Helsing. El enfrentamiento final entre los ambos adversarios, en uno de los salones del castillo del vampiro, es de antología. George Lucas, creador de “Star Wars” y gran fanático de los películas de la Hammer, homenajearía a esta dupla protagónica incorporando a sus dos protagonistas en su inolvidable saga especial. Peter Cushing interpretó a Grand Moff Tarkin en “La Guerra de las Galaxias” (1977), mientras que Christopher Lee encarnó al Conde Dooku en “El ataque de los clones” y “la Venganza de los Sith”. “Horror de Drácula”, al contrario que el inocuo vampiro encarnado por Bela Lugosi en “Drácula” (1931), entró en la historia del cine de terror porque nunca un vampiro lució tan diabólico (su maléfica estampa, con el cabello peinado hacia atrá, los colmillos acechantes y sus ojos inyectados en sangre siguen causando más de una pesadilla) y exudó tanto poder sexual sobre sus femeninas víctimas. Mérito absoluto de Christopher Lee, de un guión eficaz y de la acertada dirección de Terence Fisher, que facturó aquí su mejor película.

“Nosferatu, el vampiro” (1979)

Escrita y dirigida por el director alemán Werner Herzog, esta película fue concebida como una suerte de homenaje a la película anterior, una estilizada nueva versión del clásico dirigido por Murnau en 1922 (aunque esta vez sí los personajes pudieron utilizar los nombres de la novela original). Esta cinta, que fue muy bien recibido por la crítica y disfrutó de un relativo éxito comercial, se caracterizó por su lograda atmósfera de horror, matizada por una fúnebre música, y por darle un mayor énfasis a la trágica soledad del vampiro. El “Drácula” encarnado aquí por el actor alemán Klaus Kinski (quien, al igual que Max Schreck, luce un traje negro, la cabeza calva, los dientes de rata y uñas largas), es una patética y desesperanzada figura fantasmal, agobiado, condenado a la inmortalidad y deseando algo de amor que no llegará nunca. Entre las escenas más recordadas de esta película se cuenta la escena cuando el conde recibe y ataca en su castillo a Jonathan Harker (encarnado por el actor alemán Bruno Ganz, quien años más tarde personificaría a Adolf Hitler en la elogiada cinta “la caída”), la secuencia de miles de ratas tomándose las calles y los espacios públicos de una ciudad alemana y la escena final, cuando la belleza y la pureza de Lucy (encarnada por la bella Isabelle Adjani) le hacen olvidar a Drácula la inminencia de la llegada del amanecer. En un giro final novedoso y escalofriante, el vampiro finalmente muere, pero Jonathan Harker, convertido ahora un vampiro, se encargará de propagar esta “enfermedad” por otras ciudades de Europa.

“Drácula” (1992)

Dirigida por el director Francis Ford Coppola, y protagonizada por el actor inglés Gary Oldman en el rol del mítico conde, esta película es considerada la mejor adaptación jamás realizada a la obra de Bram Stoker. Con un presupuesto de 50 millones de dólares, una cantidad bastante ingente para una película de terror, la cinta terminaría recaudando más de 215 millones de dólares y ganando tres premios Oscar (mejor diseño de vestuario, mejor maquillaje y mejor edición de sonido), además de significar el retorno al éxito de Coppola, quien había sufrido sonoros fracasos comerciales (mas no de crítica), con cintas como “Apocalipsis Ahora” y “El Padrino III”. El argumento es bastante fiel a la novela: En el siglo XIX, Jonathan Harker, recientemente recibido como abogado, debe viajar hasta Transilvania, para que el conde Drácula firme unos papeles referentes a unas propiedades que acaba de adquirir en Londres. El único inconveniente es que el conde no es quién dice ser, pues en realidad es un vampiro y ex noble rumano que perdió a su amor cuatrocientos años atrás. Y, para desgracia de Harker, su novia es un vivo retrato de ella. Así, Drácula decide viajar hasta la capital británica para conquistarla, dejando una estela de sangre y horror en su camino. La cinta destaca por su lograda ambientación, sus buenas actuaciones (especialmente de Oldman y el gran Anthony Hopkins, como un excéntrico profesor Van Helsing), sus logrados efectos especiales y algunas escenas de antología, como el duelo final contra el vampiro o la parte en que Jonathan Harker es vampirizado en el castillo del conde por las tres seductoras novias de Drácula, una de las cuales era interpretada por la bella actriz italiana Mónica Bellucci.

La ciencia afirma que los vampiros existen

Aunque se habla mucho más de avistamientos de Bigfoots o de fantasmas, los vampiros también han sido vistos en muchos lugares de todo el mundo. Si bien es imposible verificar si se trata de vampiros reales, las historias sobre su existencia son realmente fascinantes. Como ya comentamos, aunque los vampiros han sido relacionados con la ficción, en la actualidad continúa habiendo una fuerte creencia. Muchas personas han asegurado haber visto misteriosas formas humanas moviéndose a través de la oscuridad, incluso en ciertos lugares los residentes los han llegado a conocer.

Uno de los casos más impactantes ocurrió en Turquía, donde un residente de 23 años era en realidad un vampiro, con la necesidad de beber sangre. El joven turco llegó a cortarse sus brazos, pecho y vientre con sus hojas de afeitar, para beber su propia sangre. ¿Y qué dice la ciencia sobre los vampiros?

En pocas palabras, los científicos aseguran que los vampiros realmente existen en el mundo moderno.

Están entre nosotros…

Los vampiros actuales no son el típico vampiro clásico ni tampoco practica cualquiera de los hábitos vampíricos de las películas. Los vampiros modernos requieren de una pequeña cantidad de sangre humana para complementar sus necesidades de energía. Según un estudio sobre vampiros modernos realizado por el profesor DJ Williams, de la Universidad Estatal de Idaho, las misteriosas criaturas de la noche provienen de todos los sectores de la sociedad.

“Ellos son gente común de mucho éxito”, dijo Williams, aunque admitió que los vampiros están encontrando dificultades para hacer amistades con personas que les permitan beber su sangre.

La mayoría de los vampiros modernos son profesionales de éxito. Estas personas no son personas que adoptan un estilo de vida como si fuera un vampiro de la gran pantalla, televisión, o un estilo de vida gótico. Estas personas realmente necesitan de una pequeña cantidad de sangre humana para mantener sus niveles de energía. Los vampiros modernos prefieren la sangre de la zona del pecho y no tienen problemas para encontrar proveedores que les ofrezcan sangre de primera calidad.

“La comunidad de los vampiros reales tienen conciencia y ética”, dijo Williams en la revista científica Critical Social Work. “La mayoría de los vampiros creen que nacieron de esa manera, ellos no eligieron esta condición. Los vampiros míticos parecen captar la atención y generar interés ya que las figuras vampíricas mitológicos han estado presentes a través de diversas culturas desde hace miles de años. Por supuesto que es particularmente interesante que el vampiro pueda ocupar un espacio curioso entre la vida y la muerte.”

… y son muchos

Además, según la investigación, la población de vampiros de todo el mundo se estima en miles. Los vampiros modernos son reacios a hablar de su estilo de vida alternativo con los médicos o terapeutas debido al temor a las consecuencias legales, a ser juzgado o ser ingresado en un centro psiquiátrico. Estos vampiros se ven a sí mismos como miembros productivos de la sociedad que tienen una necesidad física o psicológica de consumir sangre.

El objetivo del estudio ha sido dar a conocer la existencia de los vampiros y evitar consecuencias perjudiciales para las personas que sienten que son vampiros reales. Teniendo en cuenta lo que es políticamente correcto en cualquier país del mundo, debería haber una legislación que garantizara los derechos sobre los vampiros.

Después de la investigación llevada a cabo por el profesor DJ Williams, ya nadie va a poder decir que los vampiros no existen o son simples invenciones de la literatura. Estos seres de la noche son muy reales, están entre nosotros, con el único objetivo de saciar su sed de sangre. La comunidad científica a reconocido su existencia, en un futuro próximo tendrán sus propias leyes y estamos seguros que acabarán controlando el mundo.